Discursos útiles
August 26th, 2007 by cainUna de las formas de practicar el idioma que queremos aprender es la exposición. Entendida como el discurso a través del cual transmitimos una información intencional hacia un auditorio. Pero no cualquier dato. Existe un tipo de peroración que, en mis clases de inglés, llamamos How-to speech (disertación que explica los pasos para hacer algo). Lo beneficioso de esta técnica, además de poner en ejecución nuestra habilidad para el habla (speaking), es el hecho de que, al final, todos nos quedamos con algo para nosotros. Todos aprendemos.
Contaré mi experiencia particular: el ciclo pasado, nuestra profesora de inglés dirigió nuestra atención hacia esta herramienta de aprendizaje. Cada uno fue encargado, en primera instancia, de definir un tema. Para ello, había que hurgar en nuestro bagaje cultural y ver en qué asunto somos lo suficientemente entendidos como para poder enseñarlo (oferta). Otro criterio pudo ser la demanda, es decir revisar las necesidades del auditorio y articular un discurso en base a ello. De una u otra forma, había que elegir el qué de nuestra comunicación.
Lo siguiente es articular la estructura del mensaje. Ello implica seguir un orden de peroración, con el fin de persuadir mejor y lograr la mayor eficacia. Hay tres partes fundamentales en toda exposición: introducción, cuyo objetivo es atraer la atención de los receptores y engancharlos de tal forma que se interesen en lo que será dicho; cuerpo, que constituye todos los detalles sobre el oficio que enseñaremos; y conclusiones, donde es recomendable utilizar frases optimistas y dar consejos adicionales.
El primer elemento de la introducción es, tras el título, la pregunta inicial. Explico: una estrategia poderosa para empezar ganando el silencio del público es elaborar un cuestionamiento que tenga que ver con el tema. Y que procure una respuesta del Respetable. “¿Se han puesto a pensar alguna vez en los beneficios que supone conocer las herramientas del diseño gráfico?”, por ejemplo. “Sí” o “no”, reaccionarán. Se puede hacer dos o tres preguntas. Una vez abierto el apetito de conocimiento, se resume los puntos centrales del cuerpo de nuestra peroración (vista rápida), sin transmitir detalles y siendo lo más espontáneo posible.
Los capítulos que abarque nuestra exposición es lo que continúa. El paso de uno a otro no debe ser rígido. Para ello, podemos utilizar palabras o frases de enlace. Siempre es saludable explicar los conceptos a partir de ejemplos que tengan relación con la realidad de los oyentes. Una acotación: durante la presentación, podemos apelar a elementos visuales para lograr un mejor entendimiento del particular. Así, diapositivas en Power Point, fotos ampliadas, infografías coloridas y objetos reales, son útiles. Todo ayuda.
En la conclusión, podemos recapitular de forma breve lo explicado y añadir cualquier información que hayamos olvidado. El momento preciso del final debe estar cargado de energías positivas y dinamismo. Hay que lograr que el público sienta que ha aprendido algo. Teniendo en cuenta que estaríamos hablando en un idioma que no es el nuestro, lograr comunicar todo lo queremos expresar y posibilitar la cabal comprensión de los receptores, es un verdadero reto. En el proceso, la guía de los docentes es importante. Pero todo depende de Usted. Ya lo sabe, a estructurar un tema y buscar más información. Suerte.
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